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Breve Historia de la Oratoria La Oratoria nació en Sicilia, se desarrolló en Grecia, donde fue considerada un instrumento para alcanzar prestigio y poder político. Sócrates creó una escuela de oratoria en Atenas, misma que tenía un concepto más amplio y patriótico de la misión del orador, postulaba que debía ser un hombre instruido y movido por altos ideales éticos a fin de garantizar el progreso del estado. En este tipo de oratoria llegó a considerarse el mejor a Demóstenes.
De Grecia la oratoria pasó a la República Romana, donde Marco Tulio Cicerón la perfeccionó. Sus discursos y tratados de oratoria nos han llegado casi completos. Sobre todo gracias a la atingencia de el liberto, Marcus Tullius Tiro, taquígrafo excepcional que creo este arte para beneficio de quienes miles de años después, habremos de gozarnos en el poder inmenso de la palabra en esa y todas la épocas. Tiro siguío con excepcional rigurosidad los discursos de su ex-amo, ya que el propio Cicerón, le otorgó su libertad y más tarde, al buscar incrementar su dominio del arte de hablar en público, le invitó para que junto a él, abrevara de las mentes más brillantes de la época. Durante el imperio, sin embargo, la oratoria entró en crisis habida cuenta de su poca utilidad política en un entorno dominado por el emperador, aunque todavía se encontraron grandes expertos en ese arte como Marco Fabio Quintiliano los doce libros de su Institutio oratoria se consideran la cumbre en cuanto a la teoría del género. Sin embargo, como ha demostrado Ernst Robert Curtius en su Literatura europea y Edad Media latina , la Oratoria influyó poderosamente en el campo de la poesía y la literatura en general pasándole parte de sus recursos expresivos y retorizándola en exceso. En los años recientes las teorías de comunicación son una mezcla evolucionada de ciencia y arte; usa la lógica y otras disciplinas relacionadas. Por ello, le invitamos a que, de una vez y para siempre: "Domine el arte hablar en público" |